Los Estados Latinoamericanos y Caribeños deben asumir que los Desastres No son Naturales

Foto: Agencia EFE

A propósito de la Declaración de la Cumbre 2023 de la CELAC, algunos enunciados de su declaración final, en tanto declaración política, no son del todo congruentes con los avances disciplinares de la gestión integral del riesgo de desastres en la región. Citemos y resaltemos un ejemplo de dicha declaración en su numeral quinto:

Eso por muy pequeño que parezca, define las formas y medios para el afrontamiento de la problemática del riesgo de desastres.

Entender a los desastres como naturales implica enfrentarse y defenderse de la naturaleza porque esta es entendida como amenaza o como amenazante ante modelos de desarrollo que son socioambientalmente insostenibles. Implica asumir y defender una posición de separación entre la sociedad humana y la naturaleza, que va en contra posición de entender a la sociedad humana como parte de la naturaleza.

Entonces, bajo la concepción de “desastre natural”, y de la naturaleza como amenaza, las medidas, las estrategias y las políticas públicas de reducción del riesgo de desastres se enfocarán en tratar con el ideario de que los fenómenos naturales tienen la cualidad o la propiedad de amenazar.

Desde ese posicionamiento se suelen identificar “amenazas naturales”, siendo este es un discurso muy repetido y mal referenciado en la práctica técnico-profesional y tecno-política de la gestión del riesgo de desastres en las sociedades latinoamericanas, y especialmente en las de habla hispana. Esto no suele ocurrir en las sociedades de lenguas anglosajonas que suelen referirse mayormente a peligros naturales.

Las “amenazas naturales”, es decir, el entendimiento de la naturaleza como actor amenazante, no es más que la proyección humana de una cualidad y capacidad humana de amenazar, dirigida hacia los fenómenos naturales que por sus grandes magnitudes son fenómenos peligrosos. Ni las amenazas ni los desastres son naturales. Es la conjugación de la potencia de los fenómenos peligrosos naturales, socionaturales y tecnológicos sobre las poblaciones vulnerables y vulnerabilizadas, expuestas a sus efectos y sin capacidades de afrontamiento lo que genera los desastres.

El verdadero cambio transformacional de la gestión del riesgo de desastres y de las políticas enfocadas a la reducción del riesgo de desastres está en comprender estas cuestiones. De manera tal que las estrategias a implementar en materia de reducción del riesgo de desastres se orienten principalmente a la contención y erradicación de las situaciones de vulnerabilidad y vulnerabilización, el desarrollo de capacidades sociales para el afrontamiento del riesgo de desastres, y la transformación de los modelos de desarrollo insostenibles, en modelos de desarrollo orientados a la sustentabilidad socioambiental.

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